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Ceap traerá a la región tecnología emergente al servicio de la conservación de alimentos.

Algunos hablan de que es la tecnología del futuro en materia de alimentos, otros de que es la respuesta a una tendencia de introducir tecnologías inocuas, que no alteren las características del alimento y que supongan un beneficio evidente para los consumidores. Se trata del cold plasma, o plasma frío, una nueva tecnología no térmica de procesamiento de alimentos que utiliza gases energéticos y reactivos para inactivar los microorganismos contaminantes en carnes, frutas, verduras y superficies que tienen contacto con alimentos.

Una tecnología emergente en el mundo y que ya tiene un lugar en el Centro de Estudios en Alimentos Procesados. Y es que el Ceap  se encuentra ejecutando una iniciativa que le permitirá obtener este  equipo, de alto impacto científico tecnológico, y realizar pruebas experimentales con distintos productos, donde se evaluará eficiencia, calidad sensorial y funcional y la inocuidad de los productos tratados con la tecnología de plasma frío, así como la viabilidad de aplicación a nivel industrial, comparando los resultados con el uso de tecnologías ya existentes, como por ejemplo la radiación UV, frecuencias ultrasónicas y tratamiento térmico convencional.

Se trata de una nueva apuesta que apunta a asegurar la inocuidad de ciertos productos alimenticios, disminuyendo su carga microbiana, aumentando su vida útil y reduciendo así el riego de contraer enfermedades de transmisión alimentarias. Y es que en la actualidad los consumidores esperan alimentos sanitariamente seguros, pero también son cada vez más los que demandan otros atributos tales como alta calidad nutritiva y sensorial, frescura, naturalidad, ausencia de aditivos, mínimo impacto sobre el medio ambiente; el problema es que los métodos tradicionales utilizados mayoritariamente por la industria para el procesado de los alimentos, pese a ser bien aceptados por los consumidores,  no permiten satisfacer todas estas exigencias.

En ese sentido, en el último tiempo se han desarrollado, implementado y probado nuevas tecnologías que permiten conservar los alimentos pero tratando de no alterar mayormente sus características nutritivas, organolépticas y funcionales. Entre ellas, han surgido las altas presiones hidrostáticas, los pulsos eléctricos de alto voltaje, los ultrasonidos, los pulsos de luz -que incluyen diferentes rangos de ancho de banda- los campos magnéticos oscilantes y, más recientemente, el plasma frío.

EL EQUIPO

El equipo funciona como una cámara, pistola o lápiz con el cual se barre la superficie de las muestras generando una descarga de electricidad y logrando la inhibición de los patógenos y hongos presentes.

Este método de desinfección es flexible, utiliza la electricidad y un gas portador, tal como aire, oxígeno, nitrógeno, o helio. Los principales modos de acción se deben a la luz UV y productos químicos reactivos que resultan del proceso de ionización de plasma frío.